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Detección y diagnóstico del cáncer de esófago

Banner sobre el cáncer de esófago

Entre los síntomas más comunes asociados al cáncer de esófago se encuentra la dificultad para tragar (disfagia). Este es el síntoma más frecuente, en el que se puede tener la sensación de que la comida se atasca en la garganta o en el pecho, y que suele aparecer primero con los alimentos sólidos antes de extenderse a los líquidos.

Algunas personas sienten dolor al tragar, lo que puede provocar una sensación de ardor. Otros signos de alerta son la pérdida de peso inexplicable, la acidez estomacal crónica o que empeora y la indigestión que no mejoran con los medicamentos de venta libre, el dolor de pecho o la opresión detrás del esternón, o una tos persistente o ronquera que dura más de dos semanas.

Si presenta síntomas de cáncer de esófago, su médico le realizará pruebas para confirmar si la causa es el cáncer de esófago o otra afección.

Las siguientes pruebas y procedimientos pueden utilizarse para detectar y diagnosticar el cáncer de esófago:

Exploración física y revisión del historial médico

Esta prueba evalúa tu estado de salud general e identifica signos anormales de cáncer de esófago, como bultos. Tu médico también te preguntará sobre tus hábitos de vida, enfermedades anteriores y tratamientos recibidos.

Pruebas de diagnóstico por imagen para detectar el cáncer de esófago

Es posible que tu médico te recomiende varias pruebas de diagnóstico por imagen, entre ellas:

Radiografía de esófago con bario

Esta prueba utiliza rayos X y un líquido opaco llamado bario para delinear el esófago, lo que permite ver mejor las zonas anormales.

Tomografía computarizada (TC)

Esto permite obtener una imagen tridimensional del interior del cuerpo mediante radiografías tomadas desde diferentes ángulos. Además, ayuda a determinar si el cáncer de esófago ha afectado a otras partes del cuerpo.

Tomografía por emisión de positrones (PET)

Esta prueba utiliza una pequeña cantidad de material radiactivo para obtener imágenes detalladas de los órganos y tejidos. Una tomografía por emisión de positrones (PET) puede combinarse con una tomografía computarizada (TC) (PET/TC).

Imágenes por resonancia magnética (IRM)

Esta técnica utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X para obtener imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo.

Endoscopia

Un endoscopio es un tubo flexible especializado, equipado con una pequeña cámara de vídeo y una luz, que permite al médico observar el interior del cuerpo. Las pruebas endoscópicas resultan de gran ayuda para diagnosticar el cáncer de esófago y determinar su extensión:

Endoscopia superior

Este procedimiento consiste en introducir un endoscopio a través de la boca, bajando por el esófago hasta el estómago y el duodeno (la primera parte del intestino delgado) para detectar zonas anormales.

Ecografía endoscópica

El procedimiento combina la endoscopia con la tecnología de ultrasonido para obtener imágenes del esófago y de los ganglios linfáticos cercanos.

Broncoscopia

El uso de un broncoscopio permite al gastroenterólogo comprobar si el cáncer de la parte superior del esófago se ha extendido a la tráquea o a los bronquios (los conductos que van desde la tráquea hasta los pulmones).

Toracoscopia y laparoscopia

Estas pruebas permiten a nuestros especialistas examinar los ganglios linfáticos y los órganos cercanos al esófago —mediante toracoscopia desde el interior del tórax y mediante laparoscopia desde el abdomen— utilizando un tubo hueco provisto de luz.

Biopsia para confirmar el cáncer de esófago

Una biopsia suele realizarse durante una endoscopia y consiste en extraer células o tejidos específicos para analizarlos al microscopio. Este proceso ayuda a determinar si hay cáncer y también permite identificar cambios no cancerosos que podrían derivar en cáncer.

Análisis de muestras de tejido para detectar biomarcadores

Tras una biopsia, es posible que se realicen análisis de laboratorio específicos con la muestra de tejido para determinar si la terapia dirigida o la inmunoterapia podrían ser opciones de tratamiento eficaces en su caso. Estos análisis pueden incluir:

  • Pruebas de HER2: En el caso de los pacientes cuyo cáncer de esófago se encuentra en una fase demasiado avanzada para poder someterse a cirugía, se pueden analizar muestras de biopsia para determinar la expresión del gen o la proteína HER2, que está relacionada con el crecimiento de las células cancerosas.
  • Prueba de PD-L1: Esta prueba mide los niveles de la proteína PD-L1 en determinados tipos de cáncer de esófago.
  • Pruebas de MMR y MSI: Es posible que se analicen las células del cáncer de esófago para detectar niveles elevados de inestabilidad de microsatélites (MSI) o alteraciones en los genes de reparación de desajustes (MMR) (MLH1, MSH2, MSH6 y PMS2).

Una vez analizadas las muestras, el patólogo elaborará un informe detallado con los resultados. Su equipo oncológico revisará los resultados con usted y utilizará esta información para ayudarle a elaborar su plan de tratamiento.

Análisis de sangre

Si se sospecha de cáncer de esófago, es posible que el médico le recomiende unos análisis de sangre específicos:

Recuento sanguíneo completo (CBC)

Este análisis mide diversos tipos de células sanguíneas y permite detectar un recuento bajo de glóbulos rojos (anemia), un problema frecuente en personas con cáncer de esófago debido a posibles hemorragias tumorales.

Enzimas hepáticas

Es fundamental realizar un análisis de las enzimas hepáticas, ya que el cáncer de esófago a veces puede extenderse al hígado.

¿Se puede detectar el cáncer de esófago en una fase temprana?

En la actualidad, no existen pruebas de detección para las personas con un riesgo medio de padecer cáncer de esófago. Sin embargo, las personas con alto riesgo —como aquellas que padecen esófago de Barrett o que presentan determinadas mutaciones genéticas hereditarias, como la tilosis o el síndrome de Bloom— deberían consultar con su médico la posibilidad de someterse a controles más frecuentes mediante endoscopia superior.

Tengo cáncer de esófago: ¿y ahora qué?

Si le acaban de diagnosticar cáncer de esófago, es posible que su oncólogo le sugiera pruebas adicionales para determinar la extensión del cáncer, lo que se conoce como estadificación. La estadificación del cáncer suele incluir pruebas de imagen que buscan signos de cáncer en los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo. Los resultados de estas pruebas de estadificación son fundamentales para que su equipo médico pueda elaborar un plan de tratamiento integral.