Detección y diagnóstico del cáncer de páncreas
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Detección del cáncer de páncreas
Aunque no existe una prueba de detección estandarizada para todo el mundo, si tienes antecedentes familiares de cáncer de páncreas o se te han detectado mutaciones genéticas como BRCA1/2 o el síndrome de Lynch, es posible que se te ofrezcan pruebas de detección. Las pruebas suelen incluir:
- Tomografía computarizada (TC): una prueba de diagnóstico por imagen que permite detectar la presencia de lesiones sospechosas
- Ecografía endoscópica: una prueba mínimamente invasiva que permite examinar el interior del páncreas mediante un tubo con luz y una cámara. Esto permite al médico evaluar el páncreas en busca de signos de cáncer. Se puede tomar una muestra de tejido de cualquier zona que presente anomalías para su análisis.
- RM o MRCP: este tipo de prueba de resonancia magnética proporciona imágenes detalladas del páncreas y de los conductos biliares
Si cumples los requisitos, las pruebas de detección suelen comenzar a los 50 años o 10 años antes de la edad a la que se le diagnosticó a tu familiar más cercano.
Síntomas del cáncer de páncreas
El cáncer de páncreas no presenta síntomas de inmediato. Cuando aparecen los síntomas, el cáncer suele haberse extendido considerablemente. Consulte a su médico si nota alguno de los siguientes síntomas:
- Dolor en la parte superior del abdomen o en la espalda: puede sentirse como un dolor sordo que aparece y desaparece. Puede empeorar después de comer.
- Picor en la piel sin causa aparente
- Pérdida de peso involuntaria
- Coloración amarillenta de la piel o los ojos (ictericia)
- Orina oscura, aunque estés bien hidratado, o heces pálidas
- Náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento que no desaparecen por sí solos o que tienen otra causa conocida.
- Diabetes de nueva aparición o en fase de agravamiento
- Fatiga persistente
Diagnóstico del cáncer de páncreas
Si presenta síntomas que puedan indicar un cáncer de páncreas o de las vías biliares, su médico le realizará unas pruebas para determinar si hay un tumor y si este es canceroso.
Imágenes
Las pruebas de imagen se utilizan para localizar un tumor en la compleja estructura del páncreas y los conductos biliares. Entre las pruebas de imagen más habituales se incluyen:
- TAC
- Resonancia magnética o MRCP: una MRCP es una resonancia magnética que proporciona imágenes detalladas del páncreas y de los conductos biliares
- Ecografía endoscópica: el médico introduce un tubo delgado con luz (endoscopio) por la garganta, a través del estómago, hasta la primera parte del intestino delgado. Esta visión interna del páncreas y de los conductos biliares ofrece una imagen más precisa que la que puede proporcionar una ecografía externa de esta zona del cuerpo. Durante esta intervención también se pueden tomar muestras para biopsia.
Biopsia
Si se detecta un tumor, se analizará una muestra para determinar si hay células cancerosas y de qué tipo son. Esto puede realizarse mediante una endoscopia, que suele utilizarse como parte del diagnóstico del cáncer de páncreas, o mediante una punción con aguja fina, en la que se extraen algunas células a través de una aguja que se introduce desde el exterior del cuerpo.
Si las pruebas de imagen revelan que el cáncer está muy extendido, es posible que el oncólogo pase directamente al tratamiento sin realizar primero una biopsia.
Pruebas de biomarcadores
Cuando se extrae una muestra de tejido, se realizan pruebas para determinar si existe una mutación genética que esté provocando el crecimiento del cáncer. Esta mutación puede ser hereditaria o haberse desarrollado a lo largo de la vida de la persona.
Si se identifica una mutación genética, es posible que existan medicamentos de terapia dirigida específicos para frenar el crecimiento del cáncer.
Análisis de sangre
Los análisis de sangre también se utilizan para evaluar la función hepática. Si se detecta ictericia, un análisis de sangre permitirá al médico determinar si está causada por una enfermedad del propio hígado o por una obstrucción del flujo biliar debida a un cálculo biliar, un tumor u otra enfermedad.
¿Qué pasa ahora?
Una vez finalizadas las pruebas diagnósticas, es posible que se realicen evaluaciones adicionales para determinar el estadio del cáncer. La estadificación proporciona información fundamental sobre el grado de extensión de la enfermedad y ayuda a su equipo oncológico a elaborar un plan de tratamiento personalizado.