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Detección y diagnóstico del cáncer de testículo

Cartel sobre el cáncer de testículo

En muchos casos, el primer síntoma del cáncer de testículo es un bulto o una hinchazón en uno de los testículos. Algunos hombres detectan este cambio por sí mismos durante un autoexamen o mientras se duchan, mientras que otros lo descubren durante un examen físico de rutina o cuando su pareja nota algo diferente. Dado que el cáncer de testículo suele desarrollarse sin dolor significativo en sus primeras etapas, es extremadamente importante reconocer los cambios sutiles y acudir rápidamente al médico para que te examine.

La detección precoz es fundamental para el éxito del tratamiento. Cuando se detecta en sus primeras fases, el cáncer de testículo es muy tratable y, a menudo, curable. Por este motivo, cualquier bulto nuevo, hinchazón o cambio persistente en los testículos debe ser evaluado por un profesional médico lo antes posible.

Signos y síntomas del cáncer de testículo

Aunque algunos casos no se diagnostican hasta que la enfermedad ha avanzado, muchos hombres experimentan síntomas evidentes desde el principio. Estos cambios pueden ser indoloros al principio, lo que hace que sea fácil pasarlos por alto. Sin embargo, no se deben ignorar ni siquiera los síntomas leves o sutiles.

Entre los signos y síntomas más comunes del cáncer de testículo se incluyen un bulto o hinchazón indoloro en cualquiera de los testículos, un cambio en la textura del testículo o una diferencia de tamaño entre ambos testículos. Algunos hombres refieren un dolor sordo en la parte inferior del abdomen o en la ingle, mientras que otros experimentan molestias o una sensación de pesadez en el escroto. En algunos casos, puede producirse una acumulación repentina de líquido en el escroto.

Es importante tener en cuenta que estos síntomas también pueden deberse a afecciones no cancerosas, como infecciones o lesiones. Sin embargo, solo una evaluación médica adecuada puede determinar la causa. Tratar los síntomas a tiempo aumenta las posibilidades de detectar el cáncer en una fase más temprana, cuando el tratamiento es más eficaz.

Autoexploraciones en casa para la detección precoz

Realizarse autoexploraciones periódicas puede ayudar a los hombres a familiarizarse con lo que es normal en su cuerpo y facilitar la detección de cambios. Aunque no todas las organizaciones médicas recomiendan oficialmente que todos los hombres se realicen autoexploraciones de forma rutinaria, estas pueden resultar especialmente útiles para quienes presentan factores de riesgo conocidos, como antecedentes de criptorquidia o antecedentes familiares de cáncer de testículo.

El autoexamen solo lleva unos minutos y es mejor realizarlo durante o después de una ducha o un baño caliente, cuando la piel del escroto está relajada. Se debe examinar cada testículo por separado con ambas manos. Al hacer rodar suavemente el testículo entre los pulgares y los dedos, se pueden detectar bultos, zonas duras o cambios en la textura de la superficie. También puede resultar útil colocarse frente a un espejo para comprobar si hay alguna hinchazón visible.

Los hombres deben saber que un testículo normal contiene una estructura blanda con forma de tubo llamada epidídimo, situada en la parte posterior o superior del testículo. Esta estructura puede notarse como un pequeño bulto y no debe confundirse con un tumor. También es normal que uno de los testículos sea ligeramente más grande o cuelgue más abajo que el otro.

Si nota algún bulto nuevo, hinchazón, endurecimiento o molestia persistente, es importante que pida cita con un médico lo antes posible.

Pruebas de detección del cáncer de testículo

Si experimenta algún síntoma o detecta algo inusual durante un autoexamen, acuda a su médico de cabecera, quien comenzará por realizar una evaluación exhaustiva. Por lo general, esto incluye un examen físico de los testículos, el escroto, el abdomen y los ganglios linfáticos circundantes.

Pruebas diagnósticas

Imágenes

Lo más probable es que el siguiente paso sean las pruebas de imagen, que permiten al médico comprobar si hay un tumor creciendo en el testículo o cerca de él. La ecografía escrotal suele ser la primera prueba de imagen que se realiza, ya que permite distinguir claramente entre masas sólidas y quistes llenos de líquido. En algunos casos, se pueden recomendar pruebas de imagen adicionales, como tomografías computarizadas, tomografías por emisión de positrones o resonancias magnéticas, para determinar si el cáncer se ha extendido más allá del testículo.

Análisis de sangre

También se realizan análisis de sangre para medir los marcadores tumorales séricos. Estos marcadores, que pueden incluir la alfa-fetoproteína (AFP), la gonadotropina coriónica humana beta (beta-hCG) y la lactato deshidrogenasa (LDH), pueden proporcionar información importante sobre si hay cáncer y de qué tipo puede ser. Los niveles de marcadores tumorales también se utilizan posteriormente para controlar la respuesta al tratamiento.

Intervención quirúrgica para confirmar el diagnóstico

A diferencia de muchos otros tipos de cáncer, por lo general no se realiza una biopsia tradicional para diagnosticar el cáncer de testículo. Esto se debe a que la introducción de una aguja en el testículo podría propagar las células cancerosas. En su lugar, cuando los análisis de sangre y las pruebas de imagen apuntan claramente a la presencia de cáncer, el procedimiento habitual consiste en la extirpación quirúrgica del testículo afectado mediante una intervención conocida como orquiectomía inguinal radical.

Durante esta intervención, el cirujano extirpa el testículo mediante una incisión en la ingle. A continuación, el tejido se envía a un patólogo para que lo examine en detalle y determine el tipo exacto de cáncer testicular y si se ha extendido más allá del testículo. En algunos casos, se realizan pruebas de imagen adicionales, ya sea antes o después de la cirugía, para evaluar los ganglios linfáticos cercanos y otros órganos.

Pasos a seguir tras un diagnóstico de cáncer testicular

Una vez confirmado el diagnóstico, elegirá un equipo de atención oncológica que determinará el estadio del cáncer y le explicará cuál es el plan de tratamiento más adecuado. Los oncólogos especializados en el tracto genitourinario Rocky Mountain Centers están a su disposición para guiarle en los próximos pasos de su proceso de lucha contra el cáncer.

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